Francisco: el Papa que conmovió incluso a quienes no somos creyentes. Por Nito Longo

No soy creyente.No espero milagros, no busco consuelo en las oraciones ni tengo fe en instituciones religiosas. Pero hay algo que no puedo negar: el papa Francisco me conmovió. Y no por su rol, sino por su humanidad.
Desde el inicio, eligió el nombre de Francisco en honor al santo de los pobres y los animales. Un gesto que parecÃa simbólico, pero que resultó profundamente coherente con su forma de ser. Rompió moldes, habló con sencillez, eligió vivir con austeridad y mirar al mundo de frente,sobre todo a quienes el mundo suele dejar de lado.
Su voz se levantó por los humildes, por los descartados, por los pueblos oprimidos. Denunció la desigualdad como una forma de violencia. Se animó a poner en palabras lo que muchas veces la Iglesia calló o disfrazó. Y lo hizo sabiendo que no todos dentro de su institución lo acompañarÃan. Eligió incomodar para ser fiel a lo que creÃa justo.
También puso al medio ambiente en el centro de la discusión. Su encÃclica Laudato Si’ fue, y sigue siendo, un documento valioso incluso fuera del ámbito religioso. Un llamado urgente y ético a cuidar la casa común, en un tiempo donde el modelo de consumo arrasa con todo. Su mirada fue, en muchos aspectos, más progresista que la de varios lÃderes polÃticos.
Tampoco esquivó temas difÃciles. Habló de diversidad, de inclusión, de misericordia. No resolvió todas las contradicciones de la Iglesia, es cierto, pero abrió puertas que llevaban siglos cerradas. No con gritos, sino con gestos y palabras que invitaban a pensar y sentir distinto.
Francisco no fue perfecto, ni pretendió serlo. Pero dejó una huella. Una que muchos, incluso fuera de la fe, aprendimos a valorar. Porque en un mundo tan lleno de cinismo, su empatÃa y su valentÃa ética no pasaron desapercibidas.
A veces, la grandeza no está en convertir, sino en conmover. Y él, con sus actos, lo logró.
Antonio E. Longo - Arquitecto
Integrante del Frente Amplio por la SoberanÃ












